El carisma de Jesús-María en tiempos de la Inteligencia Artificial

por | Feb 10, 2025

En los últimos dos años, la inteligencia artificial (IA) ha dejado de ser un tema exclusivo de la ciencia ficción para convertirse en una realidad presente en la vida cotidiana. Desde modelos generativos de texto como ChatGPT o Gemini hasta herramientas avanzadas para la creación de imágenes, video y audio, la IA está transformando la manera en que trabajamos, nos comunicamos y accedemos a la información. Cada día surgen nuevos avances, como el reciente lanzamiento del generador de texto chino Deepseek, lo que demuestra la velocidad vertiginosa con la que evoluciona esta tecnología. 

Este crecimiento exponencial ha generado múltiples interrogantes: ¿cómo influirá la IA en la sociedad? ¿qué implicaciones tiene para la educación, la comunicación y la espiritualidad? y, sobre todo, ¿cómo podemos asegurarnos de que la IA refleje valores humanos positivos en lugar de reforzar la desigualdad y la desinformación? 

La preocupación de la Iglesia y los mensajes del Papa Francisco 

Ante este panorama, la Iglesia ha manifestado su preocupación por el desarrollo y el uso de la IA. En la 57ª Jornada Mundial de la Paz, el Papa Francisco nos llama a reflexionar sobre las consecuencias a mediano y largo plazo de esta tecnología. Advierte sobre el riesgo de que los algoritmos puedan manipular nuestras decisiones y hábitos, afectando nuestra libertad y profundizando desigualdades. 

Además, en su mensaje para la LIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, el Papa destaca la importancia de una comunicación basada en la responsabilidad y el cuidado del prójimo. Frente a un mundo marcado por la polarización y la desinformación, el Papa nos exhorta a cultivar una comunicación que sane heridas, promueva el respeto y construya puentes en lugar de muros. En un tiempo donde la IA se convierte en un medio de comunicación cada vez más influyente, estas palabras adquieren una relevancia aún mayor. 

Enseñarle a la IA 

En su libro La inteligencia que asusta, Mo Gawdat, ex director ejecutivo de Google, plantea una idea clave: la IA aprenderá de nosotros. Su argumento es que la IA, al igual que un niño, absorbe patrones de conducta a partir de las interacciones humanas. Si queremos una IA ética y compasiva, debemos enseñarle con nuestro ejemplo. 

Gawdat enfatiza que la verdadera inteligencia no es solo lógica y eficiencia, sino amor y compasión. Nos invita a tratar a las máquinas con respeto, a ser conscientes de la manera en que interactuamos con ellas y a fomentar valores positivos en su desarrollo. Destaca que el futuro de la IA no se decidirá mediante normativas o algoritmos, sino a través de nuestras acciones cotidianas. Ya nos lo recordaba San Pablo VI en su exhortación apostólica Evangelii nuntiandi: “para la Iglesia el primer medio de evangelización consiste en un testimonio de vida auténticamente cristiana”. Hoy en día ese testimonio lo debemos extender en nuestro vivir la red y en nuestra interacción con la Inteligencia Artificial.  

La IA responderá a las preguntas que hagamos, lo que nos lleva a una cuestión fundamental: ¿cómo generar interrogantes que lleven hacia la vida? En un mundo donde el conocimiento parece estar al alcance de un clic, es esencial cuestionarnos cuáles son nuestras preguntas profundas, aquellas que nos interpelan ante la injusticia, la desigualdad y el sufrimiento. Si queremos que la IA sea una herramienta que nos ayude a crecer como humanidad, debemos formular preguntas que abran caminos, que busquen la verdad y que nos lleven al encuentro con el otro. 

Lo que el carisma de Jesús-María puede aportar 

Para las religiosas de Jesús-María, esta conversación sobre la IA no solo es relevante, sino necesaria. La educación, el discernimiento y el testimonio de vida son aspectos fundamentales que pueden ayudar a dar respuesta a los desafíos éticos de la IA. La misión de Jesús-María, centrada mostrar la bondad de Dios, nos recuerda que el mundo no se transforma solo con discursos, sino con ejemplos de vida. Si la IA aprende de nosotros, es crucial que reflejemos valores de justicia, solidaridad y respeto en cada interacción. Santa Claudina Thévenet nos enseñó que el cambio no es un esfuerzo individual, sino una construcción colectiva orientada al bien común. La espiritualidad ignaciana nos invita a evitar los extremos y a discernir con responsabilidad, encontrando caminos de integración donde la IA sea una herramienta para el servicio y la justicia. Siguiendo la invitación del Papa Francisco, estamos llamados a ser testigos de una comunicación que sane y construya puentes, y si queremos una IA que fomente la paz y la fraternidad, debemos ser los primeros en practicar esos valores en nuestras interacciones digitales. 

Un llamado a la acción 

El futuro de la IA no está definido; lo estamos construyendo en el presente. Cada interacción, cada decisión y cada palabra contribuyen a moldear el desarrollo de esta tecnología. Como Jesús-María ha apostado siempre por la educación transformadora, hoy se nos presenta un nuevo desafío: formar personas que no solo usen la IA, sino que la guíen hacia un futuro más justo y humano. 

La esperanza, como dice el Papa, es un proyecto comunitario. Y en este camino, no estamos solos. Hoy más que nunca, necesitamos mujeres valientes que, desde su vocación, lleven la luz de Cristo al mundo digital. La educación, el discernimiento y el testimonio de vida pueden ayudar a moldear una IA más humana y ética. 

 

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