Vocaciones
FORMACIÓNLa formación:
un camino de libertad interior
En Jesús-María, la formación es un proceso integral que nos prepara para vivir nuestra vocación con libertad interior y disponibilidad radical para la misión. Inspiradas por Santa Claudina Thévenet y los Ejercicios Espirituales de San Ignacio, buscamos forjar mujeres fuertes en la fe, capaces de adaptarse a las realidades del mundo y llevar la Buena Noticia donde más se necesita.
¿Qué caracteriza nuestra formación?
- Libertad interior: La formación cultiva en cada religiosa la capacidad de discernir, integrar cambios y lanzarse con audacia hacia el futuro, confiando plenamente en Dios.
- Disponibilidad para la misión: Nos preparamos para estar siempre listas a responder a los retos del mundo con creatividad apostólica y esperanza.
- Ancladas en la fe: Una vida enraizada en la fe nos impulsa a construir el Reino de Dios con valentía y compromiso.
- Inspiración mariana: María, Reina de los Apóstoles, es nuestro modelo de entrega y obediencia total a Dios. Contemplarla nos ayuda a imitar su corazón generoso y lleno de fe.
Etapas de formación
Nuestro proceso de formación incluye:
- Postulantado: Una etapa inicial para discernir y profundizar el llamado de Dios.
- Noviciado: Un tiempo de intensa experiencia espiritual y de crecimiento en el carisma de Jesús-María.
- Juniorado: Una fase para consolidar la formación a través de estudios y apostolados, fortaleciendo la disponibilidad para la misión.
Comunidad de formación
La comunidad de formación está integrada por religiosas y jóvenes que han escuchado la llamada de Jesús y optan por la vida religiosa. Las primeras etapas son el postulantado y noviciado. Actualmente está en La Habana, Cuba.
En este tiempo de formación se tiene el regalo de crecer en fe y vivir experiencias de Dios que marcan la vida. Las jóvenes tienen apostolados que les ayudan a sensibilizarse con las necesidades de niños, jóvenes y adultos, de igual manera, crecen en disponibilidad para la misión y en el amor generoso. Las jóvenes viven en proceso, están orientadas por una religiosa y una comunidad que las acompaña en su crecimiento humano, espiritual, en el seguimiento a Jesús y el conocimiento del carisma. Las jóvenes viven en proceso, están orientadas por una religiosa y una comunidad que las acompaña en su crecimiento humano, espiritual, en el seguimiento a Jesús y el conocimiento del carisma. Les brindan herramientas para orar y reconocer la voz del Espíritu, favoreciendo el discernimiento de la voluntad de Dios en las decisiones de su vida cotidiana.
La joven se prepara para consagrar su vida, para entregarla por entero a Jesús y su misión. Tienen una formación integral, estudian diversas materias de Teología y Filosofía, además, participan de talleres que les ayudan a meditar, reflexionar, orar, a conocerse cada vez más, a potenciar sus habilidades y a crecer integralmente. Se busca el conocimiento interno de Jesús para más amarlo y mejor seguirlo. Que se traduce en que sus acciones construyan el Reino de Dios. Es decir una sociedad más humana y más justa. Para la joven en formación, la presencia de María se va haciendo más importante en su vida cotidada de manera progresiva. Dejando que ella las ponga con su Hijo y cuide su vocación.