La espiritualidad Ignaciana en las Religiosas de Jesús-María

por | Feb 3, 2021

La Congregación de las Religiosas de Jesús-María, se inició en Lyon, Francia, como Asociación del Sagrado Corazón, con una profunda huella ignaciana. El 31 de julio de 1818, Santa Claudina Thévenet (1774-1837) con sus compañeras fueron invitadas a reunirse en comunidad y fundar una Congregación.

No consta que Claudina tuviera contacto directo con la Compañía de Jesús, suprimida en Francia de 1773 a 1814. Ella solamente pudo estar en contacto con los jesuitas al final de su vida, cuando la Compañía regresa a Lyon al ser restablecida, en 1832.

Si ha sido devota de San Ignacio de Loyola, lo debe sin duda, a la influencia de su madre y por el ambiente religioso en el que crece, en donde se encuentran elementos y formas de hacer de los jesuitas que influyen en ella. También a través del P. Andrés Coindre (1787-1826) a quien conoció en 1815, quien la acompañó y guió y quien tenía un profundo conocimiento de la espiritualidad ignaciana, por haber estado en contacto con los Padres de la Fe y con algunos amigos de “la Misión”, que se preparaban para entrar a la Compañía.

Claudina desea que su Congregación sea ignaciana en las líneas generales de su estructura, aunque tiene espiritualidad propia. “No repite a San Ignacio, sigue la llamada de Dios, acogiendo los valores permanentes de la recia espiritualidad de la Compañía, asumiéndolos en su propio carisma y en su irrepetible personalidad. Se diría que interpreta a San Ignacio en clave femenina. Ella vive la espiritualidad ignaciana por temperamento y por carisma.”(1)

Al iniciar su vida religiosa, Claudina Thévenet y sus compañeras cambian su nombre, ella elige llamarse María de San Ignacio, como una sintonía con el Fundador de la Compañía de Jesús. Otras compañeras eligieron los nombres de M. San Xavier, M. San Borja, M. San Gonzaga, M. San Estanislao, nombres de Santos de la Compañía.(2)

“Las Reglas y  constituciones están penetradas de las de la Compañía de Jesús.  Hay referencias a los Ejercicios Espirituales, Constituciones y Reglas.”(3)

 

Constituciones

En al Acta de la Institución canónica de la congregación se lee: “Habiendo adoptado la regla de San Agustín y las Constituciones de San Ignacio con las modificaciones necesarias por la diferencia que debe existir entre los empleos a que se dedican las mujeres y a los que se dedican los clérigos, dichas Damas inspiran la mayor confianza a los Superiores de la diócesis.”(4)  Y en las actas de profesión… “haciendo los votos en nuestra querida Congregación, según la Regla de San Agustín y las Constituciones de San Ignacio.”(5)

Las nuevas Constituciones, adaptadas según el deseo del Concilio Vaticano II, se aprobaron definitivamente en 1978 y revelan la inspiración del carisma fundacional: “La espiritualidad de la Congregación, cristocéntrica y mariana, nace del amor del Corazón de Jesús y del Corazón Inmaculado de María… Nuestra espiritualidad se centra en la Eucaristía… desde sus comienzos ha recibido la influencia de la doctrina de San Ignacio.”(C 9)

La parte dedicada al Carisma de la Congregación es un eco de “la mayor gloria de Dios” de San Ignacio; “Llamadas a seguir a Cristo como lo único necesario,… con el deseo de continuar en la Iglesia la misión de Cristo consagrado y enviado, para revelar y comunicar el amor de Padre.”(C15) Así “nuestra vida es testimonio de la supremacía de Dios…”,(C 15)  quien nos invita en la fórmula de los votos a decir: “…animada del deseo de procurar tu gloria…”(C 16) y a responder “con el único deseo de agradar a Dios…”  “…dispuestas a dejarlo todo y acudir allá donde nos llama la voluntad de Dios y su mayor gloria.”(C. 33)

El “modo de proceder” de ser “Contemplativo en la acción” no es solo una frase del P. Nadal, aplicada a San Ignacio. Es mucho más. Es la síntesis de la espiritualidad del Fundador de la Compañía y,  en Jesús-Maria se encuentra: “El Espíritu ora y actúa en nosotras y nos hace contemplativas en la acción.”(C 34) Y en la misma línea: “Buscando a Dios en todas la cosas y todas las cosas en Él, las Religiosas de Jesús-María quieren vivir su existencia en un solo y único movimiento de adhesión a la voluntad de Dios, adhesión en fe que las compromete a hacer todas sus obras con la única intención de agradarle.”(C 7) Esta actitud <contemplativa en la acción> es una manera de ser, un modo distinto de vivir, un <orar la vida>, un talante interior que configura y determina lo exterior, donde toda actividad humana viene a ser una colaboración con Dios.

 

Ejercicios Espirituales:

No se conciben sólo como una práctica anual. Influyen en la manera de formar a las religiosas, de gobernar, de vivir la misión y la relación con Dios, informan toda la vida. Así lo vemos en los Documentos de la Asociación, de nuestras Constituciones y en la herencia recibida, “con la ayuda de la pedagogía de los Ejercicios Espirituales camino de oración apostólica, aprendemos a hacer una lectura creyente de nuestra propia vida y de la vida del mundo.”(AC 57)

“Las Religiosas de Jesús-María, como Santa Claudina, nos sentimos afectadas por la situación de nuestro mundo y urgidas a responder, ofreciendo nuestras personas para “en todo amar y servir”. Así el fuego seguirá alumbrando y la bondad de Dios actuando. Para ello encontramos en la espiritualidad ignaciana, características de nuestra Congregación, inspiración y alimento. Con memoria agradecida pedimos al Espíritu, presente en su origen, que mantenga en ella una vida siempre renovada.”(6)

 

 

(1) Aurora Royo Millán, RJM “la Influencia Ignaciana en la Congregación de Jesús María”

(2) Positio p. 558 Positio, Estudio y Documentación en orden a la introducción de la causa de beatificación y canonización de la sierva de Dios Madre María de San Ignacio, (Claudina Thévenet) Fundadora de la Congregación de las Religiosas de Jesús-María (+ 1837) Roma 1981

(3) Notas del P. José Mª. Murall, S.J. Archivo de la Congregación

(4) Positio p. 369

(5) Positio p. 248.

(6) María Campillo Meseguer, RJM “Afectada por la realidad urgida por el deseo”

(c) Constituciones de las Religiosas de Jesús-María.

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